¿QUIÉN SOY?


¿QUIÉN SOY?


  • INFANCIA

    Nací en el corazón de La Plata. Sí, en el centro de esa utopía planificada por Pedro Benoit. Coordenadas exactas: calle 49, entre 10 y 11, número 782. Pleno casco urbano. Tengo dos hermanos más grandes: Matías y Javier. El primero es abogado; el segundo, sacerdote; y yo, estudié magisterio. Una diversidad vocacional que fue fruto de la libertad con la que nos educaron nuestros viejos, José Luis y Susana.

    Mi infancia transcurrió entre empedrados, veredas anchas y fresnos. De la misma tengo recuerdos imborrables. Con mis amigos del barrio andábamos todo el día en bici, paseábamos por los distintos monumentos de la ciudad y jugábamos al fútbol hasta que se iba la luz del día (o “el 307” nos cortaba el picadito callejero, pinchándonos la pelota). También usábamos de cancha la Plaza Moreno y los jardines del Teatro Argentino. Justamente, una de esas tardes, mi curiosidad me empujó a meterme en ese palacio de la cultura. Con el tiempo, me hice muy amigo de sus trabajadores, y, gracias a ellos, aprendí a tocar la guitarra, disfruté de obras destacadas y descubrí al gran Atahualpa Yupanqui.
  • EDUCACIÓN

    Hice la primaria en la escuela Nº2 y la secundaria en el Colegio Nacional Rafael Hernández. Las dos instituciones me regalaron amistades que duran hasta el día de hoy. ¿Qué tipo de alumno era? Preguntón, inquieto y, siendo sincero, algo travieso. Aun así, me llevé pocas materias (inglés de 3 y Literatura en 4); siempre cumplí con los deberes. En mi casa nos inculcaron mucho la cultura del esfuerzo y de la responsabilidad. Además, me encantaba crecer a través del conocimiento, a tal punto que, con el tiempo, la pasión por estudiar se transformó en pasión por educar: ni bien me egresé, empecé la carrera de magisterio en el Centro de formación docente de la calle 2.
  • FAMILIA

    En 1999, conocí a mi compañera de ruta: Virginia. Una persona que, además de amor, me dio paciencia, fuerza y sabiduría. Con ella trajimos a este mundo a “Popocho” (Tomas) y “Chichino” (Fermín), dos hijos que aprenden y, al mismo tiempo, enseñan. Formamos un equipo que hace varios años eligió para vivir el verde y la tranquilidad de Gonnet. Los fines de semana, nos pasamos las tardes regando el limonero, arrancando los yuyos y cortando el pasto. Hasta hace unos meses, alrededor nuestro jugaba Mancha, un Boyero de Berna que, a fuerza de ternura y alegría, se ganó un lugar en la familia. No les voy a mentir: lo extrañamos cada día que pasa.

    Mi otro cable a tierra es la guitarra. Con mi hijo mayor nos pasamos horas tocando canciones de Serrat, Sabina y Gieco. Y ni hablar del cine; escaparme un domingo a ver “Toy story 4” o “Minions” con “Chichino” es de las actividades que más me llenan. Un abrazo de “Vir”, compartir un mate con un amigo o pedalear un rato con mis hijos son otros de los lujos que trato de darme seguido.

¿QUÉ PIENSO?


  • EL FRENTE RENOVADOR

    El Frente Renovador es una fuerza política que prioriza el consenso. Desde su nacimiento, se planteó como una alternativa a la denominada “grieta”. ¿Por qué? Porque estamos convencidos que los extremos debilitan a la Argentina. Nos sacan de los problemas reales y nos arrastran hacia peleas absurdas, donde los esfuerzos se pierden en “chicanas” o agravios improductivos. En el medio, queda el ciudadano “huérfano”, sin que nadie le satisfaga sus demandas más elementales.

  • SERGIO MASSA

    Nuestro líder, Sergio Massa, es, ante todo, un generador de acuerdos. Un conductor que transforma las diferencias individuales en proyectos colectivos. “Debemos aprender que en la política tenemos adversarios, no enemigos”, asegura frecuentemente. Esa frase sintetiza nuestra forma de vincularnos y entender la vida. Siempre hay una posibilidad de encontrarnos. Sin olvidar nuestras convicciones, claro; pero tampoco las del adversario. Ante una sociedad diversa y cambiante, esta cualidad es imprescindible para dedicarse a la función pública.

  • DIALOGO Y DEMOCRACIA

    En la era de las redes sociales, la interacción y híperconectividad, el diálogo es un activo. Entender que el que piensa y siente diferente es una oportunidad para crecer. No hay valores buenos y valores malos. La democracia es el derecho a la diferencia. Y nosotros, como representantes de la voluntad pública, tenemos la responsabilidad de cultivar el pluralismo y hacer pedagogía los 365 días del año. ¿Cómo? Con respeto, humildad y tolerancia en cada palabra o gesto que realizamos. El país necesita una visión convergente. Cada sector –clase media, trabajadores, PYMES, movimientos sociales, iglesias, partidos políticos, etc. – debe ceder en sus intereses particulares para forjar un destino común. Sin generosidad, estaremos condenados a ser una nación compartimentada, donde las partes serán más gravitantes que el todo. Hay que mirar más allá del metro cuadrado de uno y pensar en plural. Relegar el “nosotros corporativo” y privilegiar el “ nosotros, los argentinos”. Y para crear un horizonte de bienestar para todos, el sentido común es esencial. ¿A qué me refiero? A poner en el centro de la agenda pública los miedos, ansiedades, sueños y esperanzas de la gente. Estar cerca de su cotidianeidad. Caminar, conversar y, sobre todo, escuchar a la ciudadanía. A veces, las soluciones son sencillas, están a la vista; solo se trata de alumbrarlas, arremangarse y materializarlas.

  • TRES HERRAMIENTAS

    Diálogo, convergencia y sentido común: las tres herramientas que utilizo diariamente para desarrollar esta pasión llamada Política (con mayúscula). Junto a Sergio Massa y el Frente Renovador tenemos la certeza de que, si los argentinos nos animamos a incorporarlas en nuestro día a día, vamos a ser una nación protagonista en este siglo XXI. Depende de nosotros.

¿QUÉ HICE?


  • PRIMEROS PASOS

    Mis primeros pasos en política fueron en Villa Elvira, un barrio que me permitió conocer la otra cara de la ciudad de La Plata, donde se vive el día a día y, a veces, faltan recursos básicos. A principios de la década del ochenta, llegué a Villa Montoro para colaborar en los comedores de la zona, ayudar en el Oratorio Salesiano y brindar apoyo escolar. Justamente, debido a esta experiencia enriquecedora, decidí dedicarme a la docencia.
  • DELEGADO MUNICIPAL

    Con el paso de los años, el trabajo en Villa Elvira fue creciendo; se volvió parte de mi rutina. Así, conocí todos sus rincones, me hice amigos y sufrí cada carencia como propia. Gracias a este compromiso, me nombraran como delegado municipal. Un trabajo institucional tan desafiante como exigente. En esos años pude canalizar las demandas de los vecinos y transformarlas en políticas públicas que cambiaron sus vidas y la fisonomía del barrio.

  • CONCEJO DELIBERANTE

    El siguiente paso fue el Concejo Deliberante. En el 2001, tuve el orgullo de ser elegido para ocupar una de las 24 bancas. Durante 16 años, defendí los derechos de todos los platenses, siempre priorizando a las PYMES, los trabajadores, la clase media y los más postergados. Entre toda la tarea legislativa, destaco tres hitos: la formación de grandes intervenciones urbanas con capitales públicos – privados, la creación de una Agencia de Desarrollo Local y la invención de un Bioparque en la zona del zoológico.
    La inundación de abril de 2013 fue una tragedia imborrable. No me olvido más la angustia de las familias que perdieron seres queridos. Fue un antes y después. Desde entonces, cada día que llueve fuerte, un silencio se apodera de la ciudad. El temor está ahí, latente; y el dolor, también, porque al día de hoy, seguimos sin saber la cantidad de víctimas fatales que hubo. Una vergüenza institucional que nuestra memoria no va a perdonar nunca.

  • DIRECTOR DE LA CNRT

    El Presidente de de la Cámara de Diputados y el Ministro de Transporte me invitaron a formar parte del equipo de gobierno del Presidente Alberto Fernández en la Comisión de Regulación de Transporte. En pleno operativo verano y transformación del organismo recibido, llegó la pandemia Covid - 19.
    Entre los distintos operativos que realizamos durante todo el año, desde la institución nos encargamos de que los argentinos puedan viajar tranquilos y disfrutar sus vacaciones durante el verano. Con la llegada del Covid-19, logramos –a través de la coordinación con el Ministerio de Salud y Gendarmería Nacional– el regreso de los compatriotas varados en distintos puntos de la Argentina y en otros países. Además, controlamos que se cumplan las medidas sanitarias en el transporte público. Todo siempre pensando en el bienestar del ciudadano.
    Nuestro desafío es lograr un Argentina más federal. Y para eso es necesario que cada ciudadano de este país sienta que puede viajar seguro. Transparencia, cercanía y diálogo son los tres valores que nos guian cotidianamente en dicha tarea. Y destaco el diálogo porque estamos convencidos que esta época demanda líderes realistas, empáticos y, sobre todo, abiertos a la conversación ciudadana. Siempre entendiendo que el que piensa o siente diferente es una oportunidad, no un obstáculo. De eso se trata la democracia del siglo XXI.